miércoles, 8 de marzo de 2017

Puigdemont persevera, Rajoy “missing”.



El Parlamento de Cataluña se propone aprobar una ley para romper con España en muy poco tiempo y así perpetrar su sedicioso golpe de Estado.

La Mesa de la Cámara catalana acordó ayer iniciar la reforma del reglamento para que solo dos grupos puedan solicitar la modificación del orden del día durante un pleno ordinario, y sin ningún tipo de trámites, debates, ni enmiendas, y así pretenden acabar con siglos de historia en común. Estamos ante una provocación mayúscula que no puede quedar sin respuesta.

Han llevado su deslealtad hasta el mayor de los esperpentos, una deslealtad que no puede asumir ningún estado de Derecho, aunque parece que el nuestro lo hace. Los sediciosos están tensando tanto la cuerda, que no aplicar ya de inmediato el Art. 155 y suspender la autonomía catalana, solo puede interpretarse como síntoma de supina cobardía por parte de nuestro Gobierno.

Muchos dicen que están actuando a la desesperada, pero lo cierto es que siguen sin titubeos camino de lo que pretenden ante la inacción de Mariano Rajoy y su gobierno, quienes a estas alturas siguen hablando de dialogo. Parecen no entender, que con quien no quiere hablar contigo desde el respeto a la legalidad, es imposible dialogar.

Que a estas alturas, desde el Gobierno se nos siga hablando de recurrir ante el TC todas las acciones ilegales que perpetra el Parlamento catalán, empiezan a sonarnos a tomadura de pelo y de excusa para no tomar decisiones, justo para lo que los españoles les eligieron.

No me cabe la más mínima duda, que lo que quieren los separatistas catalanes es un enorme choque de trenes, y  es evidente, que mientras más tarde el Gobierno de España en tomar decisiones drásticas, más víctimas y más sangre habrá.


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