sábado, 15 de abril de 2017

En Andalucía, maltratan al senderismo.

Por todos es conocido, el auge que en estos últimos años está alcanzando el senderismo, una actividad que acerca a los llamados “urbanitas”, a la naturaleza, al ejercicio físico, a la cultura y a la gastronomía.

Somos muchos los que lo practicamos desde hace años, y algunos también, los que desde hace tiempo, decidimos de manera altruista organizar rutas y hacer posible que cientos de personas puedan practicar esta actividad sin que tengan que pagar por ello. A los que hacemos esto se nos denomina “Guías Benévolos”.

Creo que la administración muestra muy poco interés por el senderismo, y eso a pesar de la riqueza que puede aportar a muchas pequeñas localidades, sobre todo de sierra. Existe una red nacional y autonómica de senderos, de corto y largo recorrido, que debería estar perfectamente señalizada, y que desde hace mucho tiempo no se mantiene. Aventurarse por esas rutas sin conocerlas, es una auténtica temeridad, y que conste, que os lo dice alguien como yo, que jamás ha utilizado un aparato electrónico y que solo llevo grupos a las rutas que me conozco de memoria.

Por otra parte, pese a la labor desinteresada que realizamos los “Guías Benévolos”, estamos siempre en el filo de la navaja, pues pese a que no nos une ninguna relación contractual con las personas que guiamos al no cobrarles, en caso de accidente se nos hace responsables de lo que ocurra. Incluso si se exigiera que solo nos pueden acompañar personas con carnet de federado, en caso de accidente de alguien del grupo, se nos pedirían responsabilidades.

Considero que algún partido político, debería hacer suya esta causa e intentar que se legisle para que ese incierto limbo jurídico en el que nos movemos, desaparezca, y podamos con total tranquilidad seguir haciendo la labor social que realizamos.

Incluso en la última modificación de la Ley de Montes, los senderistas hemos salido malparados en relación a la respetable actividad de la caza, ahora su actividad prevalece sobre la nuestra. Ir por una ruta oficial y toparte con cazadores en plena actividad, o se arregla hablando y te permiten pasar, cosa que me ha ocurrido bastantes veces, o por el contrario, no te permiten pasar y si te es imposible volver sobre tus pasos por cuestiones de horario o por el estado físico del grupo, no tienes más remedio que recurrir a la Guardia Civil aún sabiendo que la ley les da prioridad a ellos.


Es evidente, que el senderismo, pese a ser una actividad saludable y en auge, no está bien tratado por la administración, esperemos que algún día cambie esta situación.


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