miércoles, 10 de mayo de 2017

¡Albert! Adolfo jamás lo apoyaría.

De Franco ya solo se acuerdan los podemitas, y los del PSOE cuando pasan por serios problemas, y así distraen al personal, por ello, la iniciativa que los socialistas han presentado en el Congreso para desenterrar a Franco, es simplemente el resultado de su desesperación interna, además de una gran irresponsabilidad.

Pero el que de nuevo ha sorprendido a todos, ha sido Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, quien pretende apoyar la propuesta socialista. El que siempre se ha querido comparar con Adolfo Suárez y suele evocar el espíritu de la Transición como ejemplo de “lo que somos capaces de hacer los españoles cuando trabajamos juntos”, se descuelga con un apoyo que supone liquidar la moribunda Transición, ese gran logro colectivo que la “Ley de Memoria (Venganza) Histórica” empezó a demoler.

La Transición se basó, en el perdón y en la reconciliación, todo iba bien hasta que Zapatero llegó, ahora los que se sienten identificados con los perdedores de nuestra Guerra Civil, la quieren ganar 80 años después, sus armas, el odio y la venganza. ¡Sr. Rivera! Con tal de que La Sexta no le llame franquista, usted va a ser capaz de traicionar la gran obra de ese al que se quiere parecer, el gran Adolfo Suárez.

Cuando existe un verdadero clamor popular para que se solucionen los graves problemas por los que estamos pasando, los que se suponen que están para intentar solucionarlos, se dedican a todo lo contrario, a crear nuevos problemas y a crear discordia entre los españoles. Los abuelos de unos eran de los “rojos”, los de otros eran de los “nacionales”, yo tuve la suerte de tener a unos de cada bando, ahora lo que la mayoría vemos con cierta perspectiva histórica, vuelve a revivirse en lo personal, vuelven a sobrevolarnos los fantasmas del pasado, no hay derecho a eso.


La democracia fue una realidad, gracias a unas últimas Cortes franquistas que decidieron suicidarse en pos de ella, y como no, a un Ejercito franquista que no se opuso y la avaló con su lealtad a la Corona, La Transición fue posible, gracias a que todos cedieron. Ahora eso se olvida y se impone, la revancha y la venganza. Peligroso camino el que emprendemos.


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