jueves, 18 de mayo de 2017

Cataluña: Adoctrinar y no formar.

A los ciudadanos españoles, los políticos nos toman por imbéciles, este gobierno nos toma por imbéciles. Que a estas alturas nos diga el ministro de Educación, Méndez de Vigo, que la Alta Inspección de su ministerio no ha actuado contra el adoctrinamiento ideológico de los libros de texto en varias CCAA, y sobre todo en Cataluña, porque no había denuncia previa, es como mínimo, bochornoso.

El sindicato de profesores catalanes AMES (Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria), acaba de denunciar algo que todos saben desde hace décadas, algo corroborado por la Asociación de Editores de Libros, simplemente que la Historia que se enseña a los alumnos catalanes es falsa, es inventada, con el objetivo de impedir que los jóvenes se sientan españoles e incluso conseguir que odien a España.

En este asunto, como en muchos otros, la inacción de los sucesivos gobiernos centrales, tanto populares como socialistas, merecería como mínimo exigirles responsabilidades penales por haber incumplido su obligación de hacer cumplir las leyes. Cada vez que necesitaban los votos de los entonces nacionalistas, hoy separatistas, cedían de forma irresponsable lo que hiciera falta con tal de conseguir el poder, mantenerse en él, aprobar los PGE o cualquier otra ley. No nos merecemos los gobiernos que hemos tenido.

La situación actual en Cataluña es la consecuencia de un bipartidismo que siempre miró por él y nunca por el interés general. Hace poco llegaron otros dos al banquete, y mira por donde, actúan igual o peor que ellos, sin ocupar el poder unos, y los otros, gobernando ayuntamientos, ya empiezan a asustar.

Lo que hacen varias CCAA en materia de Enseñanza puede calificarse de criminal, y necesitaría de una acción urgente, de la única posible a estas alturas, que no es otra, que la competencia de Educación vuelva al Estado. De esa forma, se acabaría con el adoctrinamiento ideológico antiespañol, y por otra, se iría en la dirección de garantizar la igualdad en la prestación de ese importante servicio público sin importar en que lugar de España residas.


¿Pero tendrán valor nuestros gobernantes de hacerlo? Lo dudo.


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