miércoles, 31 de mayo de 2017

Venezuela y la sanguijuela ZP.

Nicolás Maduro, el chavismo sabe que, o abandona el poder o abandona el poder, o lo hace voluntariamente, o lo hace por la fuerza, eso sí, provocando un baño de sangre.

El pueblo lleva ya dos meses de movilizaciones, y todo parece indicar, que tiene la absoluta determinación de no cejar en su empeño pese a que las fuerzas de seguridad represoras del dictador ya han asesinado a 60 ciudadanos.

Incluso el Vaticano, que en su día trató de facilitar el diálogo, en boca del presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, dice alto y claro que los venezolanos no necesitan una nueva Constitución, que se conforman con que se cumpla la actual, y exige alimentos, medicamentos, seguridad y elecciones. Monseñor Diego Padrón lo ha dicho muy claro, la Constituyente que pretende Madura conduciría a Venezuela al comunismo.

Está sucediendo un hecho significativo, ya que todo parece indicar, que Raúl Castro ha dado orden de volver paulatinamente a los miles de militares cubanos que aguantan con su violencia en el poder a Maduro. Cuba parece que da por perdida Venezuela.

Es evidente, que en Venezuela, cada día que pasa hay menos libertad y que la vida humana vale cada vez menos.

Es ese desolador panorama, Zapatero sigue casi en solitario aparentando que trabaja para el dialogo, encarnando una posición imposible que solo beneficia al sanguinario dictador Maduro. Por si no lo sabéis, Zapatero cada vez que visita Venezuela le cuesta a las arcas venezolanas la friolera de 200.000 euros, entre lo que el cobra, que es casi todo, y los gastos pagados, un dinero manchado de sangre.

En un país donde mueren a diario personas por falta de alimentos y medicinas, y donde cada vez mas venezolanos comen de la basura, en donde hay un 11% de desnutrición infantil, y en donde el Gobierno ya no atiende a los menores de 5 años, imaginaos lo que se podría hacer con el dinero que percibe ZP en cada visita. Pero no, Zapatero exprimirá el limón hasta el final, comportamiento típico del que fue y sigue siendo un malhechor.

Pese a que ya Cuba no tiene tan claro el futuro de Nicolás Maduro y del chavismo en Venezuela, el gobierno sigue importando armas para utilizarlas contra su propio pueblo. De que sirven, la ONU o la OEA, si son incapaces de intervenir en un país en el que un sanguinario dictador le ha privado a su pueblo de todos sus derechos y se permite asesinar a sus nacionales impunemente.

Posiblemente a Maduro, si persiste en su idea de atrincherarse en el poder, le espere el mismo final que a Gadafi, muerto a manos de un pueblo ciego de ira que acabará con su vida por los crímenes cometidos.





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