jueves, 29 de junio de 2017

El Rey frente a los “dinamiteros”.

Ayer se conmemoró en el Congreso de los Diputados, el cuarenta aniversario de las primeras elecciones democráticas. Felipe VI, nuestro Rey, pronunció un discurso impecable en el que reivindicó el respeto a la Constitución y a las diferentes leyes, como principal fundamento de nuestra democracia y de nuestra libertad.

Debido al riesgo de ruptura de nuestra unidad nacional, alertó de que esa unidad es la garantía de la igualdad de los españoles, pues son iguales gracias a pertenecer a la misma única nación. Acertó al decir, que si la vigencia de la Ley y de la Constitución cede al oportunismo político, algo que ha sucedido en demasiadas ocasiones, ningún ciudadano se sentirá comprometido por el respeto a la norma.

Mientras nuestro Rey señalaba con sus palabras el camino de la Ley en la conmemoración de las primeras elecciones democráticas, un hecho que fue posible gracias a la generosidad de las últimas Cortes franquistas, a la Corona, y al Partido Comunista de España, la extrema izquierda y los separatistas, continúan con sus mentiras, sus desplantes y sus infamias, contra la Transición, sus consecuencias y nuestros éxitos colectivos.

Pablo Iglesias, hijo de terrorista y nieto de chequista, montó ayer su numerito paralelo mediante un acto sectario de homenaje a las víctimas del franquismo, escuchando lo que allí se dijo, uno se da cuenta de que estos tíos lo que realmente pretenden es provocar otra guerra a ver si esta vez ganan e instauran el comunismo en nuestro país.


Podemos, sus satélites, con el apoyo interesado de los separatistas, demostraron ayer lo que pretenden. Todos ellos conforman una fauna revolucionaria y subversiva cuyo fin es acabar con todo lo conseguido desde la Transición. Ellos no pretenden corregir sus muchos defectos, ellos únicamente pretenden dinamitar el régimen de libertades que en su día nos dimos.


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