jueves, 15 de junio de 2017

Más desigualdad pese a la mejoría económica.

Nuestro PIB va a terminar 2017 con un crecimiento por encima del 3%. Todos los indices económicos nos dicen, que nuestra economía va viento en popa, y pese a ello, la recuperación económica en la que estamos inmersos, no significa en absoluto que estemos superando la durísima crisis social que padecemos.

Por el contrario, en vez de mejorar en ese aspecto, parece que se consolida la fractura social. Esto no lo digo yo, lo dice la Memoria del Ejercicio 2016 de Cáritas Diocesana de Sevilla.

Parece que la pobreza se ha cronificado en un modelo socioeconómico lastrado por las injustas condiciones del mercado laboral, un mercado que solo genera en su gran mayoría, empleo precario.

Ya es un hecho, conseguir empleo ya no te garantiza salir de la pobreza, como ocurría antes. Muchos trabajadores, ni llegan a fin de mes, ni son capaces con sus ingresos de afrontar los gastos familiares más básicos, mas necesarios, mas esenciales.

Hemos creado un marco económico muy injusto que hace que nuestra sociedad sea cada vez más desigual. Parece como si solo, las empresas y los bancos, sean los que han salido de la crisis y estén ganado dinero a espuertas.

Resulta indignamente ver, como las grandes empresas hablan de los millonarios beneficios conseguidos en el ejercicio anterior, y a la vez sabemos, que a muchos de sus empleados les pagan salarios de hambre.

Estamos en un mercado libre, pero si parte del beneficio no repercute en que los trabajadores tengan un salario digno que les permita sacar adelante a sus familias, creo que habría que recurrir al intervencionismo del Estado como única solución. Siempre he estado a favor de que las empresas ganen todo el dinero posible, pero de la tarta tenemos que comer todos.

De los barrios más pobres de España, en Sevilla tenemos el “honor” de contar con tres, no quiero ni pensar lo que ocurre en Cádiz u en otras capitales andaluzas donde la situación es aún peor.

Recordemos, que la tasa de riesgo de pobreza en Andalucía es la más alta de España, y se sitúa en el 35,4%, siendo Sevilla la quinta capital española con mayor tasa de población en riesgo de pobreza con un 32,3%.

Curiosamente, de estos asuntos casi nunca hablan nuestros representantes políticos, y estos días lo estamos comprobando.


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