sábado, 10 de junio de 2017

Montoro debe asumir sus errores.

La amnistía fiscal ahora anulada por el Tribunal Constitucional, la aprobó el Gobierno en 2012 mediante decreto, en vez de llevarla al Parlamento. Se hizo para tratar de que afloraran patrimonios ocultos a los ojos de Hacienda, una medida realizada a la desesperada encaminada a recaudar más para evitar así el rescate del país.

El TC deja claro ahora, que un mero decreto no es la vía correcta para legislar sobre principios básicos, como es la obligación de todos los españoles al sostenimiento del gasto público.

La amnistía fiscal es el vivo ejemplo de la incapacidad de un Estado que abdica del cumplimiento de su obligación, que no es otra, que el deber fundamental que tiene de no favorecer a los defraudadores frente al resto de contribuyentes, cívicos y honrados. En este caso, el fin no justificaba los medios, los límites que fija la Constitución no se pueden sobrepasar nunca.

Cristobal Montoro, debe asumir sus responsabilidades, pues su función no debe ser solo la de que le cuadren los números, sino también, realizarlo desde una limpieza absoluta en el aspecto jurídico y moral.

Si Montoro pretende seguir en su puesto, lo único que va a conseguir es dar a la oposición todavía más munición para su artillería pesada, esa que emplean a diario para desgastar al gobierno del que forma parte.

Al final, no se recaudó lo que se pretendía, y todo el elenco de conocidos golfos de este país se beneficio de la medida. Pésimo mensaje el que se envió a la ciudadanía, defraudar sale al final rentable.

Montoro debe asumir sus responsabilidades políticas, pues los errores de esta magnitud deben tener consecuencias prácticas.

Si la ciudadanía está ya harta de la clase política impresentable que padece, imaginemos que por culpa de estas conductas gubernamentales, la gente empieza a dudar de su obligación de pagar impuestos, sería terrible.




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