martes, 13 de junio de 2017

Pablo Iglesias, candidato a “liquidador”.



El que pretende mediante una Moción de Censura, presidir un Gobierno de España, ha empezado por negar la existencia de la Nación Española. Mal comienzo.

Su teoría es, que "solo una visión de España como país de países hará viable un proyecto colectivo”. Defendiendo su diversidad y su plurinacional. Reconoce el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro en referéndum, y afirma que "lo que vale para Cataluña debe valer también para el País Vasco y las naciones históricas si así la mayoría de sus ciudadanos y sus organizaciones lo exigen". También incluye a Galicia, Navarra y Andalucía. Parece evidente, que Pablo Iglesias se postula como el aspirante a “liquidador” de la nación más antigua de Europa.

De todas las intervenciones que he escuchado a distintos líderes políticos durante muchos años en el Congreso de los Diputados, tengo que decir, que esta ha sido la más letal contra los intereses nacionales. Posiblemente, Pablo Iglesias lleve en sus genes el odio a esta Nación, a su historia y a lo que representa, sin duda transmitidos por su padre y por su abuelo, de los que no voy a hablar, pero que os recomiendo os intereséis por ello, sus vidas, sus andanzas, y sus fechorías, se encuentran fácilmente en la red.

Entre Iglesias y su “barragana”, han sometido a los diputados a cinco horas de charlatanería revanchista soporífera, en donde repetían una y cien veces los mismos mensajes. Ambos han pretendido lanzar el mensaje de que hay dos bandos en nuestra sociedad, el de los buenos y el de los malos, yo también lo creo, evidentemente, ellos son los malos, y además, muy pero que muy peligrosos. Creo que todos hemos echado en falta al brillante Errejón, quien le da cien mil vueltas a la Montero como portavoz, pero claro, él no le podría ofrecer sus encantos al líder supremo.

Hay muchas mujeres preparadas en todos los partidos, en el caso de Podemos es evidente que han influido otras habilidades.



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