martes, 6 de junio de 2017

Susana y el fichaje del “carroñero Valderas”.



Susana Díaz, quiere recuperar para su Gobierno a Diego Valderas, ex vicepresidente de la Junta de Andalucía, el comunista que en el pasado fue su fiel socio. Y lo va a hacer creando un puesto a su medida.

Para realizar el fichaje, incluso tiene que modificar una ley, la de Memoria Histórica, que apenas lleva dos meses en vigor, pues el puesto de Comisionado de la Memoria Histórica no existe.

Susana pretende, blanquear su gestión de pacto con el centro-derecha de Ciudadanos, con un representante del comunismo andaluz, y a la vez, desestabilizar la confluencia de IU y Podemos.

Durante dos años, Valderas ha estado cobrando por la denominada cesantía, unos 100.000 euros de los presupuestos andaluces, se le acaba de terminar el chollo y le ofrecen una jubilación dorada, valiente sanguijuela.

Susana Díaz justifica su pretendido fichaje denominando a Valderas como una persona de mucho prestigio, hasta conocidos miembros del socialismo andaluz lo califican de “honorable político”, algo indignante.

A continuación voy a contaros una historia sobre Valderas, una historia que demuestra que es una mala persona, un auténtico carroñero sin escrúpulos.

Diego Valderas adquirió su segunda vivienda a precio de saldo procedente de un desahucio. En 1995 compró el piso de enfrente del que ya tenía en su pueblo, Bollullos del Condado (Huelva), directamente a la Caja de Ahorros El Monte al poco tiempo de que esta entidad desahuciara a su propietario, que tras quedar en el paro, no pudo seguir pagando un préstamo que debía a la citada caja pública.

El vecino desahuciado denunció en su día que antes de que el procedimiento judicial de desahucio llegara a su fin, él mismo había ofrecido el piso a Valderas por la cantidad que a él le quedaba por pagar, exactamente ocho millones de pesetas, con el fin de no quedarse sin piso y encima debiéndole dinero a la Caja.

Sin embargo, el entonces presidente del Parlamento andaluz, que antes había sido durante 15 años alcalde de Bollullos del Condado, no le quiso comprar la vivienda a su propietario, prefiriendo esperar a la subasta judicial.

Curiosamente, las dos primeras pujas quedaron desiertas y a la tercera sólo concurrió El Monte como demandante, que se la quedó por un valor de cinco millones de pesetas como pago de la deuda que mantenía el propietario. Entonces fue cuando hizo su aparición Valderas, cual ave de rapiña se quedó con la vivienda de su desgraciado vecino, posiblemente gracias a la información privilegiada que podía conseguir por ser presidente del Parlamento andaluz, cargo que te abre muchas puertas, información a la que no tienen acceso los demás ciudadanos.

Estamos hablando de un hecho muy grave que demuestra la catadura moral de Diego Valderas. Saber que tu vecino, que la familia que vive junto a la tuya lo está pasando muy mal, personas a las que conoces desde hace muchos años, y solo pensar en hacer negocio, resulta vomitivo, algo que solo hace gente sin ningún tipo de escrúpulos.

Por mucho que nos quiera “vender la moto” Susana Díaz, pretende fichar a un parásito de la política y a una mala persona.




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