jueves, 13 de julio de 2017

Ciudadanos se desintegra por méritos propios.



Nos hicieron llegar el mensaje, gracias a los altavoces que puso a su disposición el poder económico, que llegaban para regenerar la política y para acabar con la corrupción. Pronto pudimos observar, que en vez de regenerar, prostituyen todo lo que tocan, que han aprendido con celeridad los vicios de los viejos partidos, y que se apresuraron  en ser los guardaespaldas y cómplices de la administración autonómica más corrupta de España, y me refiero a Andalucía.

Mientras le exigen a los demás, para apoyarles, que implanten la democracia interna en sus partidos, ellos funcionan como una secta donde al que, no obedece o disiente, lo lapidan, y donde la manipulación del voto telemático en sus primarias es escandalosa. De ello hay numerosas denuncias.

Debido al comportamiento del partido naranja, un tercio de sus militantes ya le han abandonado al sentirse estafados, y una enorme cantidad de sus cargos públicos les están abandonando, el ambiente interno es irrespirable.

En las elecciones municipales de 2015, Ciudadanos obtuvo 1527 concejales en toda España, de ellos le quedan actualmente 1387. Incluso en capitales de provincia los han perdido todos. También han perdido varios diputados autonómicos, la malagueña Carmen Prieto, fue la primera en irse. Y qué decir de los muchos diputados provinciales que se han ido hartos de ellos.

En Ciudadanos ya solo hay dos clases de cargos públicos, los que cuentan con la confianza de la cúpula y ejecutan lo que les ordenan, y los que al no tener otra cosa, tragan carros y carretas, para así mantener el sillón, el generoso sueldo y sus privilegios, con la esperanza de hacer de la política su profesión.

Ayer en el Parlamento de Andalucía, Ciudadanos se sumó a PP y PSOE para que les sigan pagando a sus señorías las jugosas dietas durante el mes de agosto, estando de vacaciones y sin trabajar. Para eso siempre se ponen de acuerdo, para chorizar. Cuando estén en el chiringuito playero degustando los langostinos de Sanlucar, más de uno se cachondeará de nosotros comiéndoselos a nuestra salud. Para otras cosas no, pero en esto se ponen de acuerdo rápidamente.

Conviene recordar, que las cantidades cobradas en concepto de dietas por los parlamentarios andaluces, no tienen que justificarlas y no tributan a Hacienda. ¿Qué nos decía Ciudadanos que iba a cambiar? ¡Estafadores! Habéis engañado miserablemente a quienes os dieron su confianza en las urnas.


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