martes, 4 de julio de 2017

En esta Cataluña, disentir no está permitido.

Un consejero del gobierno del sedicioso Puigdemont, se atrevió a plantear en voz alta sus dudas sobre si se celebrará el referendum ilegal, e inmediatamente, fue destituido. Se trata, de Jordi Baiget, consejero de Empresa y Conocimiento, alguien que se ha atrevido a pensar por su cuenta, y con sobrados fundamentos, decir lo que otros piensan y no se atreven a manifestar por miedo a las consecuencias.

La situación es muy sencilla, a Puigdemont lo tienen cogido por sus partes nobles, los de ERC y los de la CUP, si el presidente da señales de debilidad, sus socios dejarían caer el gobierno y la antigua convergencia pasaría a ser un partido testimonial.

Por otra parte, en las filas convergentes son conscientes ya casi todos, del callejón sin salida en el que les han metido, y más de uno empieza a ver un futuro carcelario y una merma de su patrimonio, con el consiguiente efecto negativo para sus respectivas familias, y no me invento nada, Baiget lo ha descrito. Es evidente, que Puigdemont ya no se fía ni de los suyos.

Por lo dicho por Puigdemont estos últimos días, parece que pretende un régimen a la venezolana, un régimen donde a todo el que disienta se le lapide, ¿alguien dudaba de que la sedición conduciría inexorablemente al totalitarismo? Siempre se ha dicho, una democracia en donde no se cumplan las leyes, deja de serlo y triunfa el totalitarismo.

José María Aznar, dijo en su día que “antes de que se rompa España, se romperá Cataluña”, y es que se rompió CiU, desapareció Convergencia, y los restos de ese naufragio llamado PDECat, parece que se está desintegrando. Que nadie olvide, que CiU durante mucho tiempo era Cataluña.

Cuando la exigua mayoría independentista del Parlamento de Cataluña, continúa presentando y aprobando leyes, que no se atreven a rubricar por escrito por temor a las consecuencias, el Estado, el Gobierno de España, continúa diciéndonos que no nos preocupemos, que está preparado para actuar. Lo cierto es, que la respuesta a los sediciosos tiene que estar próxima, pues el tiempo se acorta y supongo que nadie quiere que se produzca el temido “choque de trenes”, mejor dicho, el choque de un “transatlántico” apoyado por todas las grandes flotas del mundo, con un “patín a pedales”.





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