lunes, 3 de julio de 2017

Igualdad y respeto, SI, adoctrinamiento LGTB, NO.

Este fin de semana, se ha celebrado en Madrid, el llamado “Día del Orgullo Gay”, un acontecimiento que ha congregado a una enorme cantidad de asistentes. Según los organizadores, ha constituido todo un éxito. Lo que nunca sabremos, es qué porcentaje de los asistentes pertenecían al colectivo LGTB español, cuantos al de otros países, y cuantos madrileños simplemente, se unieron a la fiesta en busca de diversión.

En cualquier colectivo humano, por una parte están los educados y los que respetan a los demás, y por otra, los maleducados, los que no respetan a nada ni a nadie, y su único objetivo es provocar a los que no piensan como ellos. Este fin de semana en Madrid, ha habido de todo eso.

En España, cada vez tiene más poder el lobby LGTB, y lo tiene en todos los ámbitos, en los medios de comunicación y en la política. Tiene tanto poder, que se está convirtiendo en una amenaza real para nuestras libertades y nuestros derechos fundamentales. Su influencia en la política se ve, en que ya en diez CCAA, por ley y sin la autorización de los padres, los colectivos LGTB pueden impartir charlas y desarrollar actividades en los centros educativos.

Resulta inadmisible, que sin contar con el beneplácito de los padres, se introduzca en la educación de nuestros hijos la llamada “diversidad sexual” y se haga apología de comportamientos “lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersexual”. Si algo tengo claro, es que en la educación y el desarrollo de los niños, los padres tienen el derecho de transmitirles los valores que estimen oportunos. Y digo esto, porque no es normal que en un país donde el CIS dice que un 80% de los españoles se declara católico (aunque una mayoría de ellos sea no practicante), un escaso 5% de la población pueda adoctrinar a sus hijos.

Estoy por la igualdad, independientemente de las tendencias sexuales que tengan los ciudadanos, pero una cosa es esa y otra comprarle a esa minoría “lo que nos quiere vender”. No obstante, estoy, como no podría ser de otra manera, en el respeto al diferente y contra cualquier tipo de discriminación. De hecho, en más de una ocasión, he defendido a algún gay que estaba siendo acosado por los intolerantes de siempre.

Este fin de semana en Madrid, hemos visto escenas de comportamientos esperpénticos, muchos de ellos hasta ofensivos, evidentemente de una minoría, pero que espanta a muchos LGTB, serios y discretos, a la hora de asistir.
Los que pretenden acabar con los valores de nuestra sociedad, utilizan al colectivo LGTB como un arma para ello, y digo que los utilizan, porque por ejemplo, Pablo Iglesias iba con una bandera arco iris y la cartera llena de dinero iraní, un país donde ahorcan en las grúas a los homosexuales.


Sé que lo que he dicho es “políticamente incorrecto” y mucho más si proviene de alguien que milita en un partido Nacionalprogresista como UPYD, un partido que siempre ha luchado por la igualdad del colectivo LGTB, pero curiosamente yo también defiendo esa igualdad, lo que nunca defenderé es el adoctrinamiento de lo que piensan los menos, a los más.


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