sábado, 15 de julio de 2017

“Pedro Sánchez Odia España (PSOE)”



Esta podría ser perfectamente la nueva y temporal definición de las siglas de ese centenario partido. Es evidente, que la mayoría de los socialistas no odian a España, aunque también es cierto, que su actual secretario general no le tiene precisamente afecto a la España constitucional.

En los difíciles momentos por los que atraviesa nuestra nación, juntarse Sánchez con Iceta, ese que dice que cumpliendo las leyes no se puede solucionar lo de Cataluña, para firmar entre PSOE-PSC un acuerdo suscrito por ambas ejecutivas denominado “Declaración de Barcelona. Por el catalanismo y la España federal”, suena a nueva ocurrencia, a palabrería de quienes nada tienen que aportar, de quienes no tienen un proyecto para España. Dicen chorradas que lo mismo piensan les pueden dar algún que otro voto.

Cuando la lógica nos dice, que los supuestos partidos constitucionalistas deben estar, más unidos que nunca, para frenar el desafío al Estado de Derecho de Puigdemont y su banda de sediciosos, Pedro Sánchez, lanza el mensaje que dice que tan culpable es Rajoy como Puigdemont, en su locura, equipara a los dos.

La Declaración de Barcelona de los socialistas es una auténtica locura, aspiran a poner fin a la reivindicación secesionista en Cataluña haciendo todo lo contrario de lo que se debe hacer, a los responsables de un delito de sedición les quieren dar más competencias, les quieren dar más dinero (evidentemente quitándoselo a CCAA más necesitadas) recuperar aspectos del Estatuto que fueron declarados ilegales por el TC en su día, santificar la “inmersión lingüística” y fomentar la expansión del catalán fuera de Cataluña, es decir, ayudarles a anexionarse las CCAA que ellos incluyen en sus “imaginarios” Países Catalanes, y como broche de oro, hacer de Barcelona la segunda capital de España. Una auténtica locura.

Lo que nos dice el sentido común es justamente lo contrario, si se abre el melón constitucional es para blindar la unidad nacional de España. Ante el evidente fracaso de la España autonómica y en pos de la igualdad de todos los españoles, que el Estado recupere las más importantes competencias, encabezadas por Educación y Sanidad, y por supuesto, acabar con los privilegios forales de Navarra y país Vasco. A las fuerzas políticas que quieren destruir a la Nación, hay que quitarles armas, no dárselas, señor Sánchez.

¿O estás con la Nación española y con la legalidad constitucional, o estas con quienes quieren acabar con ambas cosas, tan difícil es que entiendan eso en el PSOE?


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